Insomnes de preocupación, de impotencia muchas veces, de silencio otras tantas.
Insomnes ante la crueldad humana que se desata siempre con lo más indefenso.
Insomnes ante la furia humana que aniquila con hambre, con ignorancia, con contaminación, con codicia, con sangre…
Insomnes ante la ira irrefrenable de la perversidad.
Insomnes ante la matanza despiadada de inocentes.
Insomnes ante la impunidad, la injusticia, el abuso, ante el imperio brutal de la destrucción sobre las almas, los cuerpos y el mundo.
Insomnes ante la desesperanza propia de un circuito cerrado de explotación, en el que las vidas se van inexorablemente entre las ráfagas del tiempo sin haber contado con el mero derecho a vivir…
Insomnes ante un mundo que nos da asco, un mundo del cuál somos mentores, creadores y responsables, un universo que legamos a nuestros hijos que decimos amar tanto y sin embargo nos quedamos cruzados de brazos esperando que alguien más mejore algo.
Insomnes ante tantas revoluciones que sólo han cambiado las caras de opresores y oprimidos y que bajo esas vagas ilusiones han derramado ríos de inmoralidad.
Insomnes ante la última respuesta humana a la imposibilidad… ese monstruo acallado y certero que encierra soledades en miles de millones de almas encerradas en sus dominios…
Ese demonio llamado, InDiFeReNcIa…
Insomnes que aún suponemos que la especie tiene alguna solución, y está en la conciencia colectiva…
Insomnes…
Si algo ha de cambiar… empezará por cambiar dentro de cada uno.








